Te acostás sobre el piso frío.
Cerrás los ojos.
Cerrás el oido.
Sólo hay silencio
y después lluvia.
No pasan los camiones por la calle,
no grita la señora en la vereda.
Sólo podés oir la lluvia
(aunque el día esté soleado).
Sólo sentís la lluvia en tus oidos
y un dedo solitario
que te recorre la piel.
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