domingo, 28 de febrero de 2010

a un destinatario imposible.

Hoy me animé, después de un par de meses de no pisar la calle sin un taxi esperando, a caminar sola por la calle. Fui haciéndolo lentamente. Ya desde hacía unas semanas optaba por la práctica opción de colectivo y taxi hasta la puerta de casa. Me funcionó bastante bien, siempre llegué sana y salva a casa y nunca tuve que esperar mucho hasta que viniera un taxi vacío.
Entonces hoy consideré un despropósito gastar 6 pesos de ida y 6 de vuelta (sin contar el boleto de colectivo), cuando podía caminar por una avenida y después llegar sana y salva. Pero ya no voy despreocupada: miro para todos lados, me cruzo de calle si veo un borracho... cualquier cosa de chica bien. Yo amo caminar por la ciudad! Y de noche me encanta también. Pero con algún nene al lado... no sé por qué, a pesar de que conozco unos cuantos que como escudo no sirven, superheroes no sirven e incluso a veces tienen más miedo que yo, igual considero que tiene que ser un hombre para protegerme (o bancarme mientras lloro).
Llego con palpitaciones a cualquier lado, no me gusta quedarme mucho tiempo en ningún lado... salvo donde estás vos, aunque me vaya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario